Carta en favor de los derechos de unos y obligaciones de otros en La Cabrera

 

Como todos recordareis, en el último pleno se vivió una situación cuando menos irrisoria. El PP se hizo eco de una iniciativa de la Federación Española de Municipios y Provincias que solicitaba a los ayuntamientos de toda España un compromiso con el colectivo LGTBI, y les emplazaba a que el próximo año dispusieran de un espacio en los consistorios para la bandera que reivindica estos derechos y en favor de las igualdades. Misteriosamente el PP retira su propia moción ( aunque la iniciativa se la hubieran dado) y  cuando ellos la habían defendido y convocado para su aprobación, y para más inri, es el propio concejal de cultura el que parece desautorizarlo como así explicó el alcalde. Cabe la duda ya que nuestro concejal de cultura siempre se ha mostrado activo en la lucha de estos derechos y en defensa de las igualdades de todos y cada uno de los colectivo. Ese paso atrás no pudo ser defendido por el aludido. Por ello desde él área de cultura y asuntos sociales de Participa La Cabrera, Fernando Mayordomo, nos ha hecho llegar una carta más que interesante donde explica y argumenta con ideas propias del siglo en el que vivimos en favor de unos derechos que para algunos parece que aún no se han enterado que hay que defender ( por desgracia).  Del mismo modo, hoy en reflexiones de domingo, publicamos dicha carta, igual que hemos solicitado al resto de formaciones, PSOE, a través de su portavoz Ramón Martínez y al PP, al propio Miguel Nogales, los argumentos ante esta situación, que no cabe duda interesa y goza de gran importancia- no en vano, la publicación del último post sobre el pleno con esta temática tuvo más de 400 visitas- .

Agradecemos de antemano que las formaciones políticas de nuestro pueblo expliquen e informen de lo que son sus políticas. Las palabras son “sólo” palabras pero muchas veces vencen a los hechos. Reflexiones.

 

 

En el último pleno no se aprobó la iniciativa de Participa La Cabrera de poner en la fachada del Ayuntamiento la bandera arcoíris LGTBI durante la semana del 28 de junio. Los tres votos a favor de Participa La Cabrera y PSOE no fueron suficientes con los 5 votos en contra del PP, grupo del gobierno.

Nosotros habíamos presentado una moción que ampliaba una moción que el grupo popular había querido presentar a instancias de la Federación de Municipios de Madrid. En la declaración institucional de la FMM, se decía que a pesar de los avances con las leyes de matrimonio igualitario de 2005, la ley de identidad de género y de transexualidad de 2007 y la ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia de 2016, aún estamos lejos de una igualdad real. En España, aumentan las agresiones a este colectivo año tras año, y según el Ministerio del Interior, “cerca del 40% de los delitos de odio que se producen en nuestro país son motivados por la orientación sexual e identidad de género”. Por todo ello, la FMM recomendaba a los municipios de la Comunidad de Madrid “a que instalen en sus sedes la bandera del Orgullo LGTBI y desarrollen actividades en torno al día 28 de junio, en cumplimiento de lo establecido en el artículo 22 de la Ley de Protección Integral contra la LGTBIfobia y la Discriminación por Razón de Orientación e Identidad Sexual en la Comunidad de Madrid”.

Nosotros queríamos que esa moción no se quedase solo en buenas intenciones, y por ello queríamos un compromiso por parte del equipo de gobierno en poner la bandera arcoíris en la fachada del Ayuntamiento en torno a la semana del 28 de junio. Pero para nuestra sorpresa, en el pasado pleno no presentaron esa moción y votaron que no a poner la bandera, por considerar que no es necesario, ni requiere tanta atención. Con lo que nos preguntamos si el silencio, no es una manera de no ir en la búsqueda de nuevas relaciones de convivencia, para poder proyectar una comunidad en la que la diferencia no sea causa de exclusión y marginación. Son matices, pero son ellos, los que dan color a un municipio, o lo convierten en la eterna repetición de patrones que excluyen lo diferente. No creemos en una sociedad en que haya que enderezar lo torcido, y sí en una sociedad diversa e inclusiva, y esto mismo es lo que simboliza la bandera arcoiris.

Desde las instituciones debemos dar este paso y poner una bandera que simboliza la diversidad y la inclusividad. Los colores del arcoíris representan la diversidad, al que siente distinto, al que es diferente; al tiempo que reunidos en una misma bandera, se muestra que la diversidad puede convivir. Una bandera, la arcoíris, que ya fue símbolo en la década de los 60 en Italia en el Movimiento por la Paz, y de la Alianza Cooperativa Internacional allá por los años 20.

bandera

Para combatir los delitos de odio, hay que eliminar el odio, porque cuando éste surge, no atiende a diferencias de a éste sí o a éste no. Hay que combatir cualquier tipo de discriminación. Y para ello hay que aceptar al diferente como diferente, porque el odio surge cuando no se cumplen las expectativas que se tiene sobre otra persona, porque se espera que sea de una manera y no se la acepta como es. Esta bandera representa la inclusión de lo diverso y no la dominación de unos sobre otros.

¿Por qué tener que excluir la diferencia? ¿Por qué no proyectar un municipio que no margine a lo distinto? Desde los colegios, con todos los casos de bullying que están saliendo, es importante que desde las instituciones demos muestras de que la diversidad no es una anomalía, sino que la diversidad es síntoma de vitalidad. Y que estos casos de bullying salgan ahora a la luz, y que incluso hayamos tenido que prestar una palabra de otro idioma, no quiere decir que estos casos no se hayan dado, pero se guardaban en el armario.

La infancia es una etapa difícil para el que es diferente, y ese es otro motivo por el que tenemos que dar señales de que trabajamos por la aceptación de la diversidad. Aquí quiero rescatar unas palabras de Paco Vidarte, escritor, filósofo y activista gay, que dicen lo siguiente sobre esta etapa: “Sin embargo, pese a todo el orgullo gay que podamos acumular a lo largo de la vida y habernos construido un nicho social, familiar, laboral en el que sentirnos a gusto y absolutamente felices, creo que casi nadie sería capaz de decir esta frase sin sentir un escalofrío por la espalda y ver cómo se le pasan cinematográficamente, en unos segundos, escenas de horror amontonadas en el desván de la memoria: “Si volviera a nacer, me gustaría volver a ser el niño mariquita de mi colegio”. Es nuestra piedra de toque: no querer volver a vivir la infancia, un contexto donde nuestra autoestima era imposible. Toda nuestra infancia a la mierda, nada se salva”.

El diferente en la escuela, y en la sociedad, es clasificado y discriminado. Y los muchos, para sobrevivir esconden sus diferencias en el armario, y representan un papel de no diferencia con respecto al grupo. El grupo se hace fuerte y consigue su identidad en el maltrato al que es diferente. Y el diferente para sobrevivir, acaba amputándose a sí mismo para parecer normal. Nuestra sociedad acaba llena de armarios en los que esconder nuestro ser más propio para aparentar ser como el resto. Y así generamos una sociedad frustrada basada en relaciones de dominación.

Por ello proponemos la puesta de la bandera arcoíris, como un símbolo y compromiso para trabajar por un municipio inclusivo en que la diferencia no reste sino que sume. No tomar esta palabra en su sentido matemático (“resultado de la operación de restar”) y ampliémoslo a otro de sus sentidos (“variedad entre cosas de una misma especie”). Es la variedad y su no discriminación la que puede hacer que nuestra sociedad un lugar en el que poder habitar sin tantos armarios en lo que depositar lo más preciado de nosotros mismos.

Y para terminar, vuelvo a retomar unas palabras de Paco Vidarte, de su último libro, “Ética Márica”, en el que expone lo siguiente: “Si algo así como una ética LGTBQ es pensable y deseable, ha de partir del hecho de que la lucha contra la homofobia no puede darse aisladamente haciendo abstracción del resto de injusticias sociales y de discriminaciones, sino que la lucha contra la homofobia sólo es posible y realmente eficaz dentro de una constelación de luchas conjuntas solidarias en contra de cualquier forma de opresión, marginación, persecución y discriminación… La homofobia, como forma sistémica de opresión, forma un entramado muy tupido con el resto de formas de opresión, está imbricada con ellas, articulada con ellas de tal modo que, si tiras de un extremo, el nudo se aprieta por el otro, y si aflojas un cabo, tensas otro”.

Por todo lo anteriormente expuesto, consideramos que como institución, tenemos el deber de poner esta bandera y de trabajar por eliminar cualquier tipo de opresión contra el diferente. Aspiramos a una sociedad colorida y no a una sociedad represiva que ampute y discrimine las diferencias.

 

Fernando Mayordomo 

Concejal de Participa La Cabrera y profesor de educación secundaria 

 

 

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