Fallo, luego existo

Una semana más, imaginariosposibles acude a La Cabrera Informa para aportar un poco de filosofía a nuestro día a día.

En esta ocasión, imaginariosposibles no ha podido estar más acertado. La casualidad ha hecho que el texto me llegara la semana pasada, justo antes de una cuestión personal que me ha afectado. Éste texto es una medicina para afrontar cierta dificultad y saber mirar hacia donde hay que hacerlo. El aquí y el ahora marcan nuestro hoy, el hoy no representa nada del mañana ni tampoco anda del  ayer. Nosotros somos y fuimos lo que hoy nos queda. Reflexionemos una vez más ante tanta claridad de pensamiento.

Cloacas en la Cabrera

 

He faltado a mi cita semanal por encontrarme ausente y desconectado de la rutina diaria sin conexión a internet. Estaba en un seminario internacional de filosofía práctica en un pueblito de Francia, La Chapelle St. André, dirigido por Oscar Brenifier e Isabelle Millon.

Había personas de Rusia, Australia, Canadá, Eslovenia, Serbia, Holanda, Israel, Palestina, Turquía… Filósofos que quieren recuperar el sentido práctico de la filosofía. No solo es asunto del sistema educativo hispánico la preparación de respuestas, también en Serbia, también en Rusia… Hay respuestas correctas e incorrectas. Y no se busca el hecho de que el estudiante se asombre y trate de preguntarse. Si no se le dice cuál es la respuesta correcta hasta se enfada. No sabemos vivir en el desconcierto. Y la vida es asimétrica, no hay respuestas definidas y se trataría más de hacerse cargo de la pregunta y todo lo que ella muestra.

Empezó el seminario con el sentido de la existencia y con las trabas que nos ponemos para existir, en tareas sisíficas que una vez acabadas hay que volver a empezar. Limpiamos la casa y una vez que hemos terminado con una habitación, el salón está de nuevo sucio y hay que volver a empezar. Siempre atareados. A diario vamos escribiendo nuestro epitafio: “Lloró hasta que se murió”. Tendríamos que considerar qué es importante en nuestra vida y no dejarlo todo para mañana. Estar aquí, totalmente aquí y ahora.

La filosofía práctica trata de pensar críticamente sobre lo que hay aquí y ahora y no sobre respuestas correctas e incorrectas, sino sobre la argumentación de nuestras posiciones. En la vida hay que tomar riesgos y decantarse, comprometerse con lo que uno ve. Pero esto no puede ser una intuición solo válida para nosotros, sino que hay que comunicar. En los argumentos hay que dar razón, una idea que conecte nuestra posición inicial con lo que decimos. Y este riesgo tomado, no es cuestión de defenderlo a muerte como si la vida nos fuera en ello, siempre hay que estar abierto a las palabras y argumentos, no porque no lo quiera o no lo sienta voy a seguir encerrado en mi postura. Tiene que haber razones que la apoyen. El otro podrá dar contraargumentos. Ahí empiezan las barreras, el no entendimiento, la confusión cuando no se está abierto a la razón y las tontas preguntas del otro se me presentan como un ataque contra mí mismo.

El filósofo solo pregunta, preguntas sencillas, que solo podrán responderse desde la tranquilidad y no desde la ebullición de las emociones. Pero el preguntado cree que está siendo atacado, manipulado y llevado a pensar lo que no quiere. Esto que no quiere ver es lo que le duele, ya que el filósofo es un espejo que devuelve preguntas. Si uno quiere ser perfecto y limpio, es porque ahora no lo es, porque en este momento es imperfecto y sucio. Esto, de lógica aplastante, si quieres ser algo es porque ahora no lo eres, no es tan fácil de reconocer. Queremos ser listos, pero somos tontos. Llevar a darse uno cuenta de su propia tontería cuando ha basado toda su vida en ser perfecto es un shock, que no cualquiera estará dispuesto a aceptar.

Esta primera toma de conciencia con nuestra oscuridad, con nuestra suciedad es impactante y se comienza a negar pasionalmente. La razón se deja de lado, pero comienza a aparecer lo que antes era impensable para uno. Soy lo contrario de lo que quiero ser. Y surge desde ese instante el trabajo de reconciliación con lo que uno es. Es en ese momento como podemos empezar a vivir para ahora y no para mañana, el lugar donde yacen los deseos. Vivimos para mañana y se nos pasa el hoy.

El seminario era en inglés, y en contra de lo que pudiera pensar en un principio, que esto era una dificultad, se convirtió en una ventaja. En español ya tenemos mecanismos de defensa, frases hechas y muchas palabras, que más que aclarar logran merodear la confusión. En cambio cuando las palabras son las necesarias, todo lo accesorio desaparece y se va al grano. Nos pasamos la vida defendiéndonos, de nosotros mismos, intentando justificar nuestra posición, con miedo a equivocarnos y a esconder lo que somos en una apariencia de prestigio ante los demás. Pero esto nos lleva a la frustración por parecer lo que no somos, por vivir en una imagen fabricada que nos esconde en las profundidades. Pero estas son la base sobre la que se sustenta nuestra apariencia.

Si observamos la ciudad, ¿Qué es lo que hay bajo la ciudad? Las cloacas. La ciudad se funda sobre la mierda, que tratamos de esconder. Para entender la ciudad hay que sumergirse en sus fundamentos; y para entendernos a nosotros mismos hay que sumergirse en nuestra mierda. Si no hay reconciliación con nuestras profundidades, nuestra vida será solo aparente y escindida de nosotros mismos. En nuestro epitafio aparecerá: “Trato de esconder la mierda, pero esta le salía por las orejas”. Es solo reconociendo nuestros fundamentos como podemos empezar a construir realmente nuestra vida. No hay ofensas, sino una intención de vivir, de vivir para hoy con todo lo que contiene. Para ello hay que empezar a pensar a partir de lo que hay, y no a partir de lo que nos gustaría que hubiera.

¿Por qué nos aterra la oscuridad? Porque nos aterramos nosotros mismos, porque evitamos el enfrentamiento con nuestra cruda realidad, y porque no queremos ver. La filosofía hasta ahora ha tratado de hablar sobre las ideas limpias, pero ha abandonado una parte fundamental de la realidad. Piensa en el todo y se olvida de sus partes malolientes. Cuando comenzamos a pensar tenemos que estar abiertos a todo lo que puede aparecer, y no solo a lo que queremos que aparezca. El pensar no puede estar constreñido a una línea delimitada de antemano, tampoco nuestra vida. Si todo está definido es porque está muerto. Solo es ahí donde alcanzaremos la perfección, mientras tanto haremos las cosas lo mejor que podemos, pero nunca podemos aspirar a hacer las cosas mejor de lo mejor que podemos hacerlo. Queremos imposibles y estos se convierten en el sustento de nuestra frustración.

Pero comencemos a vivir, a vivir realmente en el caos que nos constituye, y ya nos llegará la paz (Descanse En Paz) cuando muramos, pero mientras tanto, cada vez que fallemos, que cometamos un error, alegrémonos de que estamos vivos. Fallo, luego existo.   

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5 thoughts on “Fallo, luego existo

  1. “Queremos ser listos, pero somos tontos”, “Vivimos para mañana y se nos pasa el hoy”, “En nuestro epitafio aparecerá: “Trato de esconder la mierda, pero esta le salía por las orejas”, “¿Por qué nos aterra la oscuridad?”…

    ¿Con qué derecho cree “nuestro vecino filósofo de La Cabrera” que todos somos socios de su club de pesadez existencial?

    Imaginariosposibles o cómo tirar la Filosofía a las cloacas de la autoayuda.

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    1. Siendo vagabundo, ya habrá dejado lo innecesario y pesado de lado. De todos modos me resulta curioso que apele a la autoridad del derecho, con cierta indignación, y además incluyéndose en todos. Como si le molestase pensar que no hubiese claridad y transparencia en su interior. La molestia ya es un punto oscuro. Y no se trata de quedarse ahí, sino partir de lo que hay.

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    2. Estimado vagabundoserrano, lo primero agradecerte tu participación y contribución a hacernos pensar. Puedes ser otro filósofo invitado, desde aquí queda abierta la puerta a tu tribuna puntual o regular. Envía a lacabrerainforma@gmail.com
      Por otro lado, aquí no se habla de derechos, se habla de posibilidades. No considero que imaginariosposibles haya creado un club de pesadez, quizá sí existencia. La Filosofía no está planteada como autoayuda, por parte de él, lo que hace, es enseñarnos cada semana, como la Filosofía no son libros cerrados, la Filosofía es la vida, o mejor dicho, la forma que tenemos de entender la vida.
      Invitado quedas para tus aportaciones.
      Gracias

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