Las cosas no son lo que parecen

Un lunes más, La Cabrera Informa propone un texto para reflexionar que nos ofrece Imaginarios Posibles  Una ventana a la filosofía con la que iniciar la semana. Una semana que acabó con gran número de visitas. Sólo en el fin de semana se han superado las 1.800 visitas. Increíble. Ha habido un debate con casi 100 comentarios con el sueldo de Carmen, si es excesivo e inapropiado, y un largo etc. Por ello, para empezar más relajado, os dejo el texto de hoy.

La Cabrera

El mundo… ¿En realidad sabemos lo que es el mundo? Lo que las cosas son en sí nunca podremos llegar a saberlo. ¿Y por qué? Quizá porque no están hechas del todo, quizá porque las hacemos nosotros a medida que las decimos, las pensamos e imaginamos. De ahí, imaginarios posibles, porque la realidad contiene todo aquello que se pueda imaginar, pero puede que aún no lo sepamos, que esté por conocer, y por tanto, está por existir. La realidad no es una cosa ahí tal cual sino que la creamos nosotros. Esto cambia radicalmente nuestra perspectiva de las cosas, porque ya no son cosas ahí puestas que nosotros descubrimos porque previamente estaban, sino que la realidad es algo que estamos fabricando en cada momento. Por eso las cosas no son lo que parecen, las cosas las hacemos aparecer; y no son realidades fijas, son realidad que existen en la medida en que son pensadas.

Significa eso que porque pueda pensar la realidad de otra manera, ésta vaya a cambiar. En lo que atañe a la individualidad, podemos cambiar bastante solo con pensarlo, viéndolas de otra manera. Nuestra perspectiva particular puede cambiar, nuestros horizontes se pueden abrir o cerrar. Ahora bien, la realidad colectiva tiene que cambiar de manera colectiva. No porque solo uno la vea de otra manera, si la mayoría no la ve así, la realidad no va a cambiar. Para que haya un giro colectivo de la realidad, tiene que haber un cambio de la perspectiva del propio colectivo.

Para ello es fundamental el lenguaje, para comunicar ese nuevo pliegue en el mundo que uno ha podido crear. Pero si no es capaz de comunicar aquello que imagina, no se dará esta creación social de la realidad.

Se nos presenta la realidad colectiva como algo fijo, como cosa en sí, pero es cosa fabricada; y el tedio suele venir porque la cosa es prefabricada, viene dada de unos orígenes que se diluyen en nuestra memoria grupal. Una realidad que nos viene impuesta y en sí, que existe más allá de nosotros y que tenemos que conocer. Pero es una realidad que en algún momento ha sido creada colectivamente, que se ha petrificado y que se da como cosa en sí. Pero por mucho tiempo que haya pasado es hecha por nosotros. Y por eso mismo porque es producto creado por nosotros, tenemos la capacidad de transformarla. Y como la creación fue colectiva, el cambio también lo tiene que ser.

Estamos acostumbrados a vivir pasivamente y a dejarnos llevar por los acontecimientos, sin más opciones que la queja ante lo que nos ha tocado vivir, pero se nos olvida pensar que nosotros somos los protagonistas de nuestra vida, y que hay cosas que están en nuestra mano, y tenemos el deber de saber cuáles son para ponernos en marcha y comenzar a dirigir nuestro camino, y dejar de ser meros agentes pasivos de lo que nos rodea. Veremos cómo un cambio de mirada puede hacer del mundo un lugar completamente distinto en que el individuo comience a desarrollarse y a vivir en equilibrio consigo mismo.

Entremos de lleno a analizar la realidad, ¿Qué es la realidad? ¿Es algo que está ahí, aparte de nosotros? ¿O es algo que creamos nosotros? ¿Podemos hablar de realidad o de realidades? Cada persona desde su perspectiva hace realidad. Pongamos por caso cualquier objeto que tengamos a mano: cada uno lo está viendo desde una perspectiva distinta, desde su propio campo de visión, espacial, emocional, utilitario. Y después de un acto de comunicación, el objeto toma realidad desde todas sus perspectivas. Por lo tanto, tomar un papel pasivo y no comunicativo, hace que este objeto pierda una parte de su riqueza. Y esto no es negativo por sí mismo, sino que dejamos de participar en la realidad para que se nos imponga según la ven los otros. La realidad deja de pertenecernos y nos viene dada como un producto externo a nosotros.

Ahora bien, supongamos que decidimos tomar este papel activo y nos disponemos a participar en la realidad, ¿en qué nos fijamos? ¿A qué estamos dando importancia? ¿A qué damos realidad? La realidad, desde una actitud activa, es indefinida, se presenta abierta, en constante fluir, en armonía en una comunicación plena, mientras que cuando centramos nuestra atención desde una actitud pasiva sobre los objetos, estos se convierten en limitados. La realidad deja de estar en comunicación. Una cosa es tal cosa porque no es otra cosa, porque la delimitamos y separamos del resto, viviendo así en una realidad no completa, en un mundo de objetos que previamente hemos tenido que definir, en el mejor de los casos, o que nos vienen dados, la mayoría de veces. Esta mesa es mesa porque no es una silla. Y esto no solo atañe a los objetos, también a los sujetos, que dejan de ser tales para devenir objetos. Yo soy Fulano porque no soy Mengano; y Fulano es una serie de atributos concretos: soy alto o bajo, soy moreno o rubio, tengo tal profesión, simpático o antipático. Soy una serie de atributos.

¿Qué problema tiene esto? Puede ser funcional, pero también nos limita, porque el ser una cosa evita que pueda ser otras muchas. ¿Cómo salir entonces de aquí? Simplemente siendo. ¿Y esto de simplemente? Dejándome ser, no obsesionarme con lo que soy y lo que quiero llegar a ser, viviendo el instante con todo lo que ello contiene. Comenzando a ver de otra manera, sin exigir a la realidad lo que yo quiera, sin cosificarla e instrumentalizarla, sino dejando que la realidad sea y sin esperar nada a cambio. Porque si no, ya estoy acotando, limitando la realidad y separándola de su armonía. Creo una realidad limitada que ya no es la Realidad.

¿Cómo salir entonces de esta limitación? Esquemáticamente podría decir que dos son la vías, una, que implica la apertura ante lo que hay y otra, la comunicación. La dos requieren franqueza para con nosotros mismos y para con los demás. Porque aquello que vemos, primero tiene que ser examinado para arrancar aquello que lleve engaño hacia nosotros mismos, que no sean más que adornos externos que hacen que lo percibido caiga bajo el cristal de nuestras propias pasiones y no bajo la franqueza del que no persigue la realidad como objeto de deseo. Una vez realizado este sincero examen podemos pasar a la siguiente fase que trata del acto comunicativo. Comunico mi realidad a los otros, y lo hago francamente, no por aparentar, ni por ser más ni menos, sino que comunico lo visto, se lo hago saber a los otros para comenzar un diálogo creativo que nos muestre la Realidad, la que nos tiene en cuenta y de la que hemos participado activamente. Entre todos hacemos una realidad conjunta que tiende puentes de paso entre las realidades individuales, para entre todos construir una realidad más completa, que no será la Realidad Total, pero sí que ampliará horizontes. Por ello es imprescindible el diálogo, un diálogo sincero y abierto, que no se imponga, porque entonces sería una realidad particular la que se impone, ya sea la nuestra, o la de otros sobre nosotros, amoldándonos a ella de manera completamente pasiva. Y no es esta actitud la que necesitamos, porque nos deja fuera, sino una actitud activa que haga mundo, un mundo que será más completo porque incluirá todas las perspectivas posibles de las que cada uno es buena muestra de ello.

Para esta participación en la realidad es necesaria una implicación en lo que nos rodea un querer mirar y una ocupación en eso que percibimos. Requiere un atento examen de lo vemos y cómo lo vemos y en definitiva, de nosotros mismos.

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3 thoughts on “Las cosas no son lo que parecen

  1. Tener un concejal de este nivel en La Cabrera es un lujo que quien no lo conozca se pierde.
    Ojalá haya mas como el en todo el estado, eso contribuiria, sin duda, a la manifestación de ese nuevo paradigma que muchos deseamos.

    Este texto no lo disfruto con la tranquilidad a la que alude el creador de este espacio. O tal vez si, pero con matices. Yo lo llamaría tranquilidad radical. Radical porque incide en las raíces, que es donde realmente se producen los cambios y surgen genialidades o maldades.

    Si como deja entrever mi admirado Fernanado, fuésemos capaces de considerarnos, respetar y comprender otros puntos de vista, fascinarnos con la pieza del puzzle que nos ofrece, incluso el adversario, nos sabríamos en el camino de la comprensión de la Verdad, eso que a mi juicio no puede ser menos que universal y por tanto colectiva, eso que a mi entender es; lo que Es ahora, lo que Es antes de ahora y lo que Es después de ahora. Que cada uno le llame como quiera, con libertad, con verdadero Amor, sin imposiciones y circunscribiendo los dogmas a la mera practica de su comprensión en una corriente de pensamiento determinada.

    Enhorabuena amigo y gracias por imaginar y difundir un texto que enseña tanto como recuerda lo que en realidad somos.
    “Ser o no ser”, decía Shakespeare, “Soy (Aham)” dicen los textos Védicos, “Yo soy el que Soy “decía un nazareno que muchos de sus seguidores ignoran.

    Todos Somos, lo demás es nuestra creación, nuestra realidad, nuestra responsabilidad.

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  2. Una vez mas, Imaginariosposibles nos plantea un reto personal.
    Nos obliga a pararnos y enfrentarnos a nosotros mismos.
    Nosotros que siempre nos estamos enfrentando con algo, o lo que es peor, con alguien, que nos enfrentamos al reloj, a lo correcto, a lo ideal, al modelo establecido…..a nuestros hijos, a nuestros padres, a la pareja….
    Pues hoy, va Imaginariosposible, y nos dice, párate, enfréntate a ti mismo, deja de pensar que la realidad es la que es, la que nos enseñan, la que nos muestran y mira tu realidad.
    Sin autoengaños, sin escusas, saliendo del área de confort que todos nos fabricamos, para justificar nuestra dejadez y nuestra falta de compromiso.
    He leído por ahí, no sé exactamente donde, que según un estudio de una universidad, somos capaces de modificar nuestra estructura cerebral, dependiendo de nuestros pensamientos.
    Pues atrevámonos a pensar “bien”, atrevámonos también a compartir y a comunicar con otros, como nos aconseja Imaginariosposibles, a ver si es verdad que modificamos nuestra estructura cerebral y desde ahí, somos capaces, sino de cambiar el mundo, al menos cambiar el entorno próximo.

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