¿Ser perfectos?

Hoy queremos iniciar una nueva andadura en éste periódico municipal. Como no todo es política, o quizá sí, vamos a abrir una ventana a reflexiones. Desde hoy, en La Cabrera Informa, se publicará cada semana un texto sobre la vida y la filosofía. De momento se llamará Filosofía del día a día. Porque nuestro pueblo también tiene derecho a tener un espacio donde estar informado y compartir inquietudes.

Un escrito que ofrecerá uno de los filósofos de nuestro pueblo que ha aceptado nuestra invitación de colaboración. Imaginariosposibles hablará de la vida y de cómo tenemos que tomarnos los asuntos que nos afectan en el día a día. Espero que esta sección reflexiva e inteligente nos haga pensar y sobre todo; disfrutar.

¿Ser perfectos?

Lo primero agradecer al director de este medio que me haya dado la oportunidad de colaborar con una columna de Filosofía. Una filosofía no académica que ayude a vivir el día a día de los vecinos de La Cabrera. Por ello he decidido comenzar recordando una frase un filósofo griego de época romana, Epicteto, que dice lo siguiente: “No pretendas que los sucesos sucedan como quieres, sino quiere los sucesos como suceden y vivirás sereno”.

Una de las mayores actitudes para afrontar todo lo que nos pasa es la serenidad. Sin ella es imposible tener claridad para ver qué es realmente lo que está sucediendo ante nuestros ojos. Pero para estar sereno tenemos que trabajar lo que le estamos exigiendo al mundo. Normalmente le pedimos lo que este no puede darnos, pretendiendo lo que no hay ni puede haber.

Hablemos de casos concretos. Exigimos a nuestra madre, hermano o vecino que actúe y sea de otra manera a como es. Pedimos imposibles y nos enfurecemos, deprimimos o entristecemos porque nuestro allegado no responde a nuestras expectativas.

Hay que querer las cosas como son, hay que querer a La Cabrera como es. Que La Cabrera no es como nos gustaría no nos puede llevar a la depresión. Tampoco se trataría de vivir en una Cabrera imaginaria alejada de la realidad.

El enfado es una de las actitudes que más abundan en nuestra sociedad, también el cansancio. Nos enfadamos porque las cosas no suceden como nos gustaría. Y nos sentimos cansados porque nuestra exigencia dista tanto de lograrse que no sabemos ni por dónde empezar.

Pero las grandes metas no se realizan en un solo día, sino que hay que ir pasito a pasito, por minúsculo que sea. Y el primer pasito es reconocer las cosas como son aquí y ahora. Aunque no nos guste lo que vemos, hay que verlo tal cual es. Empezando por nosotros mismos, nuestras personas más cercanas y el municipio en que vivimos.

Uno mismo: desde pequeños se empieza a construir paralelamente a nuestra persona un ideal, el buen estudiante, la buena persona; un ideal que se aleja de nuestro ser real porque no contempla nuestras deficiencias. Y en vez de ser este ideal un objetivo a seguir, éste se convierte en un tirano que nos recuerda constantemente lo malo que somos. Tenemos que mirarnos con nuestras luces y nuestras sombras, somos lo uno y lo otro, y si no nos observamos tal cual somos, nunca alcanzaremos la serenidad necesaria para estar contentos.

Mis allegados: igual que el yo ideal nos tiraniza, también creamos yo ideales sobre los otros. Nuestros padres nos dan vergüenza ajena porque no están a la altura de los tiempos, nuestro hermano nos hace sentir ridículo porque actúa de una manera que creemos que no debería ser así. Nos ponen de los nervios porque no son como tendrían que ser.

Mi municipio: mis vecinos y el espacio de interrelación son nuestro municipio. Un lugar que imaginamos de otra manera. Un municipio ideal que recoge nuestro yo ideal y los ideales de nuestros congéneres. Tendremos que empezar a ver las cosas cómo son realmente y no como las imaginamos, si ello lo único que hace es decirnos lo mal que está todo y lo bien que podría estar.

Estas tres dimensiones (yo, los otros y el espacio que los contiene) padecen la misma enfermedad que se resume en una palabra: perfección. El querer la perfección nos quita de la serenidad y nos lleva al desencanto de no ser perfectos. Los síntomas de la perfección es la insatisfacción. Siempre estaremos insatisfechos porque nunca seremos perfectos.

Pero partimos de un error original. La perfección, para serlo, tiene que ser algo que se dé aquí y ahora, es algo cerrado y completo. Y la vida es todo lo contrario, es algo abierto y por hacerse; y por ello nunca podrá ser perfecta, porque tiene carencias, siempre hay cosas por hacer. Y si falta algo no es perfecto, porque a lo perfecto no le puede faltar nada.

Por ello hay que empezar por aceptar las cosas como son, con sus carencias. Y solo desde este reconocimiento disponerse a vivir, que es de lo que se trata. Nos queremos sentir vivos y no lo contrario: perfectos y muertos. Y ese es nuestro punto de partida y la única posibilidad de estar serenos y alegres. Estamos vivos cuando aceptamos que estamos por hacer, que nuestra vida está por vivir. Y lo mismo sucede con nuestros allegados y con nuestro pueblo. Un pueblo está vivo cuando se está haciendo y estará muerto cuando se ha creído llegar a algún lado y a lo único que se aspira es a mantenerlo en una especie de coma permanente.

Imaginariosposibles

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3 thoughts on “¿Ser perfectos?

  1. Muchas gracias a Imaginariosposibles y a La Cabrera Informa por darnos material para pensar.
    Pasamos poco tiempo a solas, pensando, meditando y estando con nosotros mismos. Nos vendría bien hacerlo mas a menudo y mas sistemáticamente.
    Lo que nos propones es justo lo contrario de lo que reina en el ambiente. Tenemos que ser los mas guapos, los mas jóvenes, comer unas galletas en el desayuno, que nos van a hacer sentirnos bien el resto del día….Nos tenemos que apuntar al equipo que siempre gana, ser competitivos, superarnos, emular a los héroes….Vamos, no aceptaros como somos, ni ver las carencias, ni el lado menos brillante de las cosas.
    El mensaje es que tenemos que ser perfectos, en todo y para todo.
    Me gusta tu idea de que a lo que tenemos que tender es a estar en paz con nosotros mismos, disfrutando de las pequeñas cosas y aceptándonos y aceptando lo y a los que nos rodean.
    Sin, por ello, intentar hacer mejor las cosas e intentar transformar nuestro entorno.
    Porque aspirar vivir en un mundo mas humano, también nos da serenidad e ilusión en el día a día.

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    1. Gracias Alegría, por aportar tanto en este blog. Cualquier día te tengo que fichar de becari@! Un punto de filosofía para “andar” por casa siempre viene bien. Imaginariosposibles nos dará esa visión positiva, crítica y constructiva para encontrar una lado de nuestro pensamiento que quizá desconocemos…me estoy poniendo tan profunbdo como otros blogs que hay por La Cabrera, y no es mi intención, yo soy más mundano. Quizá proyecte que desde La Cabrera informa se enlacen todos los blogs de La Cabrera.
      La ilusión del día a día, es el mejor motor posible

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